Desde hace milenios, el oro ha sido mucho más que un metal precioso: ha funcionado como una moneda universal, un lenguaje común de intercambio entre países y culturas.
Hoy en día, este metal brillante sigue ocupando un lugar central en la economía mundial.
Como reserva de valor, cobertura frente a la inflación y la deflación, y herramienta de diversificación para los inversores, el oro se ha consolidado como un activo financiero polivalente, apreciado tanto por su estabilidad como por su historia.
